Revista independiente sobre tecnología para el espacio de trabajo y organización cotidiana.
Monitor · Escritorio · Guía
Una tabla de abedul, dos caballetes de pino y un monitor de 27 pulgadas. Durante cuatro semanas anotamos cada medida del montaje, desde el primer tornillo hasta el último cable.
Esta revista reúne artículos, listas y ejemplos sobre cómo configurar el monitor y el escritorio. Cada sección se mantiene dentro de esta categoría cotidiana.
Dos Caballetes empezó como una libreta de taller. Al mudar la redacción a un piso de València hizo falta una mesa larga, y en lugar de comprar una hecha decidimos armarla: una tabla de contrachapado de abedul de 160 por 70 centímetros apoyada en dos caballetes regulables. Cada tarde de montaje dejó una página de medidas, y esas páginas son hoy la revista.
Escribimos por semanas porque así se hizo la mesa. Lo que se decidió durante una semana aparece en la entrada de esa semana, y lo que se corrigió después figura en la actualización, con su fecha.
No es una revista de decoración. Aquí no se discute si el abedul combina con la pared: se anota a qué altura queda la tabla, a cuántos centímetros del borde está cada cosa y cuántos tornillos lleva.
La revista es independiente: no vende muebles ni monitores, no cobra a las marcas y no publica anuncios. Las cifras de nuestra mesa las tomamos con el metro o las copiamos de la etiqueta de la pieza; cuando una cifra es orientativa, se dice.
Las fotografías proceden de Flickr y son de otros escritorios; ninguna retrata la mesa de la redacción. Las elegimos porque cada una enseña algo que el texto cuenta —piezas sueltas, una mesa de pino, un portátil junto a un monitor, una maraña de cables— y el nombre de su autor figura bajo la imagen en cada capítulo y, para todas, en la base de la página.
Porque la tabla se puede cambiar sin tocar la base y porque los caballetes regulables tienen ocho posiciones, que dejan la superficie de la tabla entre 70 y 91 centímetros, en saltos de tres. Una mesa de cuatro apoyos tiene una sola altura y un solo fondo.
El panel queda a 58 centímetros del canto delantero de la tabla. El monitor va sobre un alza de madera de 9 centímetros que, con 70 centímetros de fondo, queda a ras del canto trasero; delante sobra sitio para el teclado y una libreta.
Con los caballetes a 10 centímetros de cada extremo, sí: la tabla cimbreaba en el centro. Al meterlos a 25 centímetros de los extremos y añadir un travesaño bajo el monitor, el temblor dejó de notarse en el borde del panel.
A la izquierda del monitor, sobre un alza de madera de 12 centímetros, con la tapa abierta y el borde superior de su pantalla alineado con el tercio inferior del monitor. Hace de segunda pantalla para el correo y las notas.
Uno. Todo lo demás se enchufa a una regleta de seis tomas atornillada bajo la tabla. El capítulo de los cables explica el recorrido de cada uno y cuánto mide.
Porque se alabea menos que una tabla maciza con los cambios de humedad y porque sus cantos, con las capas al descubierto, se pueden dejar sin cubrir. Con 27 milímetros de grosor y el travesaño debajo, salva un vano de 110 centímetros sin flecha apreciable bajo un monitor de 5,8 kilogramos.
Sí, entre los dos caballetes. El vano libre es de 110 centímetros: una cajonera de 40 centímetros de ancho entra junto a cualquiera de los dos y deja 70 libres para la silla.
Un metro, un nivel de burbuja, un taladro con broca de 2,5 milímetros, un destornillador de estrella y papel de lija del 180. La lista completa de piezas está en el despiece, más abajo.
La tabla, los caballetes y el orden en que se montan. Cinco pasos con sus medidas y lo que se deja para el final.
Abrir la guía paso a paso
Peana, alza y distancias: dónde quedó el monitor de 27 pulgadas y por qué el portátil está a su izquierda.
Leer el capítulo del monitor
Una regleta, una canaleta y nueve bridas. El recorrido de cada cable y los centímetros que sobran.
Repasar el recorrido de los cablesEl montaje ocupó las tardes de cuatro semanas, entre el 24 de agosto y el 20 de septiembre de 2026. Cada entrada resume lo que se hizo y la medida que quedó fijada. Las fechas van de lunes a domingo; dentro de cada semana, el orden de las tareas es el de la libreta.
Llegan la tabla y los caballetes. Se lijan los cantos y se dan dos capas de aceite; la tabla pasa dos noches en horizontal sobre cuatro tacos para que el aceite seque por igual. Ya sobre los caballetes, colocados primero a 10 centímetros de cada extremo, se prueban tres alturas: 70, 73 y 76 centímetros. Queda en 73. El viernes ya se puede escribir encima; el monitor todavía espera en su caja, junto a la puerta.
Sube el monitor. Con la peana original el panel queda bajo, así que se añade un alza de 9 centímetros. Al teclear, la tabla cimbrea: los caballetes pasan a 25 centímetros de los extremos y se atornilla un travesaño de pino por debajo, con cuatro escuadras metálicas. El travesaño mide 110 centímetros y va a 15 del canto trasero. Con él, un vaso lleno hasta el borde deja de temblar mientras se teclea un párrafo entero.
Los cables. Se fija la regleta bajo la tabla, se pega una canaleta de un metro en el canto trasero y se agrupan los cables con bridas de velcro. A la pared llega un solo cable de tres metros. Antes de sujetarlos se miden uno a uno: al de alimentación del monitor, de 1,8 metros, le sobra la mitad. La regleta queda con cuatro tomas ocupadas.
Ajustes. El portátil se muda del lado derecho al izquierdo, el flexo, que ya ocupaba el lado izquierdo, se fija con su pinza al canto y se marca con lápiz, en la tabla, el contorno del alza por si toca desmontarlo todo. También se sube un escalón el tamaño del texto del sistema, porque con el panel a 58 centímetros del canto delantero la letra de fábrica quedaba pequeña. El domingo 20 se copian las medidas definitivas en una tarjeta.
Tras doce días de uso, el travesaño se ha reapretado una vez y la tabla aceitada se ha oscurecido medio tono. La altura sigue en 73 centímetros y la regleta conserva dos tomas libres. Junto a la tarjeta de medidas hay ahora una anotación a lápiz, en la propia madera: la fecha del último apriete. No ha hecho falta mover nada más.
Terminado el montaje, apuntamos qué ofrece cada tipo de mesa. Las cifras de la primera columna son las nuestras; las de las otras dos, orientativas. La columna de la mesa de cuatro apoyos describe una de pino como la que ilustra la guía del escritorio; la de la plegable, una de tubo como la del capítulo de los cables.
| Aspecto | Tabla y caballetes | Mesa de cuatro apoyos | Mesa plegable de tubo |
|---|---|---|---|
| Superficie | 160 × 70 cm, y se puede cambiar la tabla por otra | La que trae de fábrica; suele rondar 120 × 60 cm | Entre 100 y 120 cm de largo, con el tablero más fino |
| Altura | Ocho posiciones; la superficie queda entre 70 y 91 cm | Una sola, en torno a 74 cm | Una sola, y algo más baja |
| Bajo el tablero | Libre entre los dos caballetes: caben un travesaño y una regleta | Un faldón de madera en los cuatro lados | Un bastidor de tubo y tirantes plegables a los lados |
| Cables | Recorren el canto trasero dentro de una canaleta; al suelo baja uno solo | Pueden sujetarse al faldón con grapas | Cuelgan hasta el suelo si no se recogen |
| Al teclear | Firme con los caballetes a 25 cm de los extremos y el travesaño puesto | Firme sin ajustes | El monitor oscila con cada golpe de tecla |
| Montaje | Una tarde con las medidas ya fijadas; la primera vez, cuatro semanas de pruebas | Llega montada o con cuatro tornillos | Se despliega sin herramientas |
| Al guardarla | Tabla y caballetes plegados caben detrás de un armario | Ocupa lo mismo montada que guardada | Plegada, queda en un paquete de diez centímetros de grueso |
Al acabar la cuarta semana copiamos en una tarjeta las medidas que ya no se tocan. Está pegada con cinta en la parte de abajo de la tabla. Son seis porque seis líneas caben en una tarjeta del tamaño de un naipe, y porque con ellas basta para recolocar tabla, monitor y cable sin abrir la libreta.
La lista recoge lo que se compró o se cortó para el montaje. No incluye el monitor, el portátil ni el flexo, que ya estaban en la redacción. Las cantidades son las que quedaron montadas, sin contar repuestos.
La razón de montarla por piezas fue poder cambiar una sola. Si mañana hace falta una tabla de 180 centímetros, los caballetes, el travesaño y la regleta siguen valiendo; si lo que cambia es el monitor, basta con rehacer el alza.
Las correcciones de medidas y los avisos de piezas que falten en el despiece se reciben por escrito. El correo y la dirección postal están en la página de contacto; no hay cuestionarios ni alta de usuarios.
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Por la redacción de Dos Caballetes, 23 de septiembre de 2026
Esta guía resume en cinco pasos lo que tardamos cuatro semanas en averiguar. No pretende valer para cualquier mesa: describe la nuestra, con sus medidas, y el orden en que la volveríamos a montar si tocara empezar de cero.
Una tabla de contrachapado de abedul de 160 por 70 centímetros y 27 milímetros de grosor, dos caballetes de pino regulables, un travesaño de 110 centímetros, cuatro escuadras metálicas, cuatro fieltros adhesivos y doce tornillos. Las herramientas caben en una caja de zapatos: metro, nivel de burbuja, taladro, destornillador y lija.
La regleta. Mientras se prueban alturas y posiciones, el recorrido de cada cable cambia, y atornillar la regleta el primer día obliga a moverla después. La fijamos en la tercera semana, cuando la tabla ya no se iba a mover, con los cuatro tornillos que sobraban.
Las dos primeras están en la tarjeta pegada bajo la tabla; la del travesaño se apunta aparte. Con las tres, la tabla, los caballetes y el travesaño vuelven a su sitio con el metro y poco más. El monitor y los cables tienen sus propios capítulos, porque cada uno pidió su semana.
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Por la redacción de Dos Caballetes, 25 de septiembre de 2026
El monitor llegó a la mesa en la segunda semana y cambió de sitio tres veces. Es un panel de 27 pulgadas, de 2560 por 1440 píxeles y acabado mate, que con su peana pesa 5,8 kilogramos. Estas son las medidas con las que se quedó.
La tabla mide 160 centímetros de largo. El eje del monitor está a 80 de cada extremo, justo encima del travesaño. De delante atrás, el alza queda a ras del canto trasero y el panel, a 58 centímetros del canto delantero. En ese espacio caben el teclado, a 12 centímetros del borde, y una libreta abierta entre el teclado y el alza.
Con la peana original, el borde superior del panel quedaba a 43 centímetros de la tabla. Probamos alzas de 5, 9 y 14 centímetros hechas con retales del mismo contrachapado. Nos quedamos con la de 9: el borde superior sube a 52 centímetros de la tabla, es decir, a 125 del suelo, y el borde inferior queda a 18 centímetros de la tabla, 9 por encima del alza. Al acabar el día, el teclado se arrima al borde delantero del alza.
El alza es una caja abierta por delante, de 30 centímetros de largo por 22 de fondo. No está atornillada: el propio monitor la sujeta, y cuatro topes de goma impiden que resbale.
El panel está inclinado cinco grados hacia atrás. Con la ventana de la habitación a la izquierda de la mesa, a esa inclinación el cristal no aparece en la pantalla apagada. La prueba es sencilla: se apaga el monitor a mediodía y se anota qué se refleja en él. A cero grados aparecía el marco de la ventana en el tercio izquierdo; a cinco, solo la pared.
Durante la segunda y la tercera semana el portátil estuvo a la derecha del monitor. El cable de vídeo, de un metro, cruzaba por detrás de la peana y llegaba tirante a su toma. En la cuarta semana se mudó a la izquierda, sobre un alza de 12 centímetros: el cable de vídeo y el cargador quedaron del mismo lado que sus tomas y el recorrido se acortó 40 centímetros.
La pantalla del portátil, de 14 pulgadas, queda con su borde superior a la altura del tercio inferior del monitor. En ella están el correo y las notas; el documento en curso ocupa el monitor.
Con el panel a 58 centímetros del canto delantero, la letra de fábrica del sistema quedaba pequeña en un panel de 2560 píxeles de ancho. Subimos el tamaño del texto del sistema un escalón: la altura de las letras de los menús pasa de 2,5 a 3 milímetros, medidos sobre el panel con una regla.
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Por la redacción de Dos Caballetes, 29 de septiembre de 2026
Una tabla sobre caballetes no tiene faldón ni trasera: todo lo que cuelga queda al descubierto. La tercera semana del montaje se dedicó entera a los cables, y terminó con una sola línea de tres metros entre la mesa y la pared.
Antes de sujetar nada los desenchufamos todos y los tendimos en el suelo, de mayor a menor.
El sexto es el de la propia regleta, de 3 metros, y es el único que llega al enchufe de la pared. El teclado y el ratón no cuentan: van sin cable.
La regleta tiene seis tomas y un interruptor. Está atornillada a la parte inferior de la tabla con cuatro tornillos, pegada al travesaño y con el interruptor hacia el lado izquierdo. Ocupan toma el monitor, el portátil, el flexo y el cargador del teléfono; quedan dos libres.
Una canaleta adhesiva de un metro recorre el canto trasero de la tabla, centrada. Por ella van el cable de vídeo y el tramo horizontal de los dos cargadores. Tiene tapa: se abre haciendo palanca con la punta del destornillador y deja meter o sacar un cable sin despegar nada.
Elegimos velcro y no bridas de plástico porque se abren y se cierran. A la semana siguiente cambiamos de sitio el portátil, y bastó soltar tres.
Anotamos el sobrante porque dice cuánto margen hay para mover las cosas. Del cable del monitor sobran 90 centímetros; del cargador del portátil, 70; del flexo, 35. El de vídeo iba justo con el portátil a la derecha: no llegaba sin tensarse, y esa fue una de las razones para pasarlo a la izquierda. Desde el cambio le sobran 40 centímetros. El cargador del teléfono, de un metro, se usa entero.
El cable de la regleta baja por el caballete derecho, sujeto con sus dos bridas, y recorre 1,2 metros de zócalo hasta el enchufe. Es lo único que se desenchufa para mover la mesa. Con la tabla despejada, se sueltan las tres bridas de los caballetes; después, entre dos personas, se levanta la tabla y los caballetes se pliegan. El travesaño, la regleta y la canaleta viajan sujetos a la madera.
Dos Caballetes recibe por escrito las correcciones de medidas, las fotos de otras mesas y las preguntas sobre el montaje. No hay cuestionarios en la página: quien quiera escribir puede copiar cualquiera de las dos señas.
Correo: [email protected]
Dirección: Carrer de Cuba 27, pta. 6, 46006 València, España
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Versión de 17 de agosto de 2026 · Dos Caballetes
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Dos Caballetes · condiciones fechadas el 17 de agosto de 2026
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La revista está dedicada a documentar el montaje de una mesa de trabajo concreta y la colocación de un monitor sobre ella. Su propósito es informativo. Las medidas que se publican son las de esa mesa; no constituyen un plano de fabricación, una propuesta comercial ni un servicio de montaje. Las instrucciones de cada fabricante prevalecen siempre sobre lo que aquí se cuenta.
Dos Caballetes no comercializa muebles, herrajes ni equipos, y no admite pagos por mencionar productos. Los tipos de pieza se nombran por su denominación genérica.
El texto, los registros, las tablas y la maquetación son obra de la redacción y están sujetos al Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual. La cita con indicación de fuente está permitida en los términos de su artículo 32.
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La redacción comprueba las medidas con metro y nivel, y rectifica las que se demuestran erróneas. No puede afirmar que una mesa distinta se comporte igual que la descrita: cambian las maderas, los suelos y las cargas. Quien decida montar algo a partir de estas páginas lo hace bajo su propio criterio.
En la medida en que la ley lo permite, la redacción no asume los perjuicios derivados del uso de herramientas, de montajes ajenos o de la indisponibilidad temporal de la revista. Nada de lo anterior limita los derechos irrenunciables de los consumidores.
Estas condiciones pueden revisarse. Cada revisión se publica aquí con su fecha y rige desde ese día para las lecturas posteriores. La que ahora se muestra lleva fecha de 2026.
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Dos Caballetes · descripción de 17 de agosto de 2026
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Situación: pendiente de comprobar.
«Retirar la preferencia» borra la anotación y hace que la tira vuelva a mostrarse en el acto. También la hacen volver el borrado de datos del navegador, el modo privado y el cambio de equipo, porque en los tres casos la anotación no está.
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Esta página es de Dos Caballetes, con redacción en Carrer de Cuba 27, pta. 6, 46006 València, España; [email protected].
Cómo comprobar lo anterior sin depender de esta descripción: en un navegador de escritorio, el panel de herramientas para desarrolladores tiene un apartado dedicado al almacenamiento. Al seleccionar en él el almacenamiento local de la dirección de la revista aparece una tabla de dos columnas, nombre y valor. Antes de pulsar «Aceptar» esa tabla está vacía; después contiene una fila, la descrita arriba; tras pulsar «Retirar la preferencia» vuelve a quedar vacía. En los navegadores de teléfono ese panel no suele estar disponible, y la comprobación se limita a recargar la revista y fijarse en si la tira reaparece. La frase del recuadro de situación procede de esa misma consulta, hecha por la propia página en el momento en que se escribe.
Una segunda anotación, un cambio de nombre o un cambio de valor se describirían en esta página, con fecha nueva, antes de ponerse en marcha. La descripción que ahora se lee es la de 2026.
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